“La incertidumbre: el mundo es como es, pero también como lo miramos, como lo sentimos”

02.11.2016

Hoy en día son muchas las personas que se aferran a la objetividad, y buscan evidencias sobre cualquier hecho o concepto. Pero sinceramente, y cuando más trabajo en el mundo de la clínica, más me parece una utopía creada por el ser humano en nuestro afán de control y poder.

No se trata de caer en un relativismo absoluto, sino que quizás podríamos admitir que la realidad, aunque fuera una, la vemos desde una perspectiva, y que ésta determine cómo se desarrollan los hechos y a qué conclusiones llegamos.

En la consulta, en muchas ocasiones, me encuentro con personas que analizan su vida de una forma determinada, tratan de darle un sentido. Muchas veces, ese sentido que toma es el fruto de pequeñas partes de nosotros que sacrificamos para continuar un camino, convirtiéndose la suma de éstas en lo que los clínicos llamamos "síntomas". Éstos no son más que cuando algo que se tornó como una solución para salir del paso de una dificultad, y posteriormente se convierte en un problema que nos impide dar el paso siguiente.

Nuestra capacidad de decisión nos da la posibilidad de continuar con este juego tramposo, en el que todos pierden, y las reglas irán cambiando para que así sea; o admitir que tenemos como alternativa la de enriquecernos, cambiando nuestra perspectiva, y viendo una oportunidad de crecimiento.

Conocido es el dicho de que la botella se puede ver medio llena o medio vacía, pero mucho más complejo es admitir que esa incertidumbre que nos rodea es la esencia de la vida, y que los márgenes en los que nos movemos son amplios, de forma que no son "medio llena" o "medio vacía" las únicas opciones. Por ejemplo: ¿qué contiene?, ¿qué significa esto para mí?

Cambiar de perspectiva, buscar alternativas, en la mayoría de las ocasiones se convierte en la solución a los esquemas rígidos de esta sociedad, donde nos empeñamos en conseguir metas diferentes, pero tratando de hacer más de lo mismo.

Pero, ay de cuando uno es capaz de ver las cosas de diversas formas, porque la cosa cambia. A lo mejor, lo que parecía un problema sin salida se convierte en una solución, o aquello que nos parecía un tormento era la parte de nuestra vida que más nos hacía crecer.

Quizás, y solo quizás, el mundo sea de una manera determinada, pero somos nosotros quienes lo transformamos, quienes aportamos la mirada. Eso es lo que enriquece, lo que nos da lo más humano, la posibilidad de sentir mientras construimos nuestro camino.

Porque el mundo es como es... pero también como lo miramos, como lo sentimos.

Juan Antonio Verdugo - Psicólogo Clínico

- Artículo Personal -

Juan Antonio Verdugo - Psicólogo Clínico

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