"No tenga miedo a pedir ayuda"

20.12.2016

Estamos en el siglo XXI, o eso parece en algunos de los terrenos en los que nos movemos, como, por ejemplo, la tecnología. Pero cuando miramos otras áreas, nos encontramos con dificultades importantes, como puede ser la emocional, y más concretamente, pedir ayuda.

Parece que hacerlo es cosa de personas débiles -de mentes- según algunos/as, y que uno tiene que saber de todo y afrontarlo solo. Pero son muchas las situaciones que nos desbordan, y aunque en la mayoría de ellas salimos airosos, y forman parte de nuestro aprendizaje común, en otras tantas nos quedamos estancados, poniéndose en juego nuestra propia salud.

Esto se pone de manifiesto en la solicitud de ayuda que realizamos a los profesionales, y se acentúa más cuando se trata de la salud mental. Parece que cuando hablamos de la salud física, lo hacemos con mayor libertad, y podemos requerir atención médica, enfermera o fisioterapéutica -entre otras- sin mucha dificultad. No así cuando nos encontramos con unos niveles de ansiedad que nos están martirizando, cuando no descansamos, tenemos enfrentamientos continuos con los demás, o cuando se encuentra uno aislado del mundo y no confía en él. Son tantas y tantas las formas del sufrimiento humano, que no habría páginas para describirlo. Pero lo que sí se puede, y con menos palabras, es preguntarse: ¿Por qué no pedir ayuda?

Acudir a un especialista (Psicólogo Clínico) no es más que acudir a un profesional para solicitar ayuda porque algo me preocupa, me afecta, o altera mi vida. Y como mi salud mental es tan importante como la física, no quiero descuidarla y tener problemas graves a la larga.

Esto no quiere decir que tengamos que acudir a un especialista cada vez que tengamos alguna dificultad o duda en nuestra vida; pero pasar al otro extremo, en el que uno espera que las cosas se resuelvan mágicamente, o restarle importancia cuando uno está comprobando día a día como su vida va a peor, puede tener un coste muy alto.

Nuestra vida depende de nosotros: física, social y mentalmente. Es nuestra responsabilidad cuidarla y sacar el máximo. Es por ello que le invito a reflexionar, y si cree que necesita ayuda, no dude en consultar e informarse. Puede que no tenga mayor gravedad, y sea algo más bien preventivo; pero ahorrarse el sufrimiento de que algo en el presente se acabe convirtiendo en un futuro trastorno, no tiene precio.

Sea usted mismo, hágase cargo de su vida, disfrute de los buenos momentos, gestione los malos; y cuando estos traten de quitarle el timón, demuestre quien tiene finalmente la última palabra. Porque soy yo, en última instancia, el protagonista de mi vida, el que me encargo de cuidarla y solicitar ayuda cuando lo que siento me sobrepasa.

No tenga miedo a pedir ayuda.

Juan Antonio Verdugo - Psicólogo Clínico

Artículo de Opinión

Juan Antonio Verdugo - Psicólogo Clínico

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